Viviré en tu memoria - Capítulo 5
***
El
celular de Kid comenzó a sonar a la misma hora de siempre, y mientras apagaba
la alarma, Law se aferró a él para impedirle que saliera de la cama. Kid se volteó
para abrazarle bajo las mantas, y después de unos minutos le dio un beso en la
coronilla.
—Ya
debo levantarme.
—No
quiero que te vayas —respondió sin soltarle.
—Y
yo no quiero irme, pero no puedo faltar a la reunión de hoy. Créeme que si no
fuera importante me quedaría aquí contigo, no me hace gracia dejarte solo.
Desistió
soltando un suspiro y liberó a Kid de su abrazo, quien se levantó después de
besar suavemente sus labios —volveré temprano.
—Ve
tranquilo. Estoy bien, y Mugiwara dijo que vendría a almorzar conmigo, así que
no estaré solo.
Kid
frunció el ceño —ok… eso es…, bueno, supongo…—, realmente no le parecía muy
buena idea que fuera precisamente Luffy quien pasase la tarde con Law, hubiera
preferido a alguien un poquito más centrado, pero, por otro lado, se
sentía más tranquilo al saber que su moreno no estaría solo por tanto tiempo.
Suspiró resignado y se metió al baño para alistarse.
El
reloj marcaba las 7:00 cuando Kid se despidió —¿Seguro que no quieres que te
deje listo el desayuno? —le sonrió y negó—, ok… promete que me llamarás en caso
de cualquier cosa.
—Lo
prometo —Kid le sonrió con ternura, besó su frente y se retiró.
Escuchó
la puerta cerrarse y soltó un bostezo. Miró el reloj de pared y cerró sus ojos,
no había pasado una buena noche, así que intentaría dormir por media hora más
antes de salir de la cama.
***
Al
despertar se levantó con movimientos lentos debido al dolor corporal, entró al
baño para asearse, tenía unas ganas tremendas de darse una ducha, pero aún no
podía hacerlo, así que, con paciencia, lavó poco a poco las partes de su cuerpo.
Al terminar caminó con algo de dificultad hasta el armario y se vistió con su ropa
más holgada. Se calzó unas pantuflas y decidió que ya era tiempo de desayunar.
Entró
a la cocina y miró el frasco de café con el ceño fruncido. De verdad sentía que
le hacía falta una taza, pero prometió que haría un intento por disminuir su
consumo, así que, con pesar, guardó tanto el café como la cafetera. Partiría
por quitar la tentación del camino.
Desayunó
mirando las noticias y respondió los mensajes sin leer que se acumulaban en su
teléfono. Les escribió a los internos que estaban en su servicio; preguntó por cada
uno de sus pacientes y fue dando indicaciones para sus tratamientos.
Estaba
disfrutando realizar su trabajo a distancia cuando recibió una llamada. Observó
su teléfono con detenimiento, tomó un sorbo de tu taza y deslizó la opción para
responder.
—¿Qué
crees que haces? —preguntó Marco al otro lado de la línea.
—Marco-ya,
buenos días —respondió ignorando el tono fastidiado de Marco.
—Buenos
días. ¿Qué crees que haces?
—No
sé a qué te refieres —volvió a beber su té con tranquilidad.
—Estás
con licencia médica, 5 días de reposo.
—Sí,
lo sé.
—Entonces
podrías explicarme por qué estás dándole indicaciones a los internos.
—Esos
malditos traidores —gruñó dejando la taza sobre la mesa.
—Law…
—No
puedes esperar a que me encierre 4 días más en mi casa sin hacer nada.
—Eso
es precisamente lo que espero que hagas.
—Pero
es injusto, te dije que con dos días de reposo estaría bien, yo debería
regresar a trabajar mañana.
Podía
imaginar a Marco afirmándose el puente de la nariz mientras contaba mentalmente
hasta el número que fuera necesario para controlar el impulso de gritarle —le
dije a los chicos que no te respondan el teléfono.
—¿Qué?
—preguntó con incredulidad.
—Y
me informarán si es que intentas comunicarte con ellos nuevamente, así que no
lo hagas —advirtió—. Descansa los días que te quedan y sólo comunícate en caso
de que sea estrictamente necesario. ¿Entendido?
Decir
que estaba enojado sería poco, y aunque entendía la molestia de Marco, no compartía
el tiempo excesivo de recuperación que le había dado —está bien—, respondió con
fastidio —me desconectaré del trabajo los días que quedan. ¿Feliz?
—No,
no feliz, pero sí más tranquilo —respondió Marco un poco tono más sereno, para
luego excusarse diciendo que debía regresar a trabajar y que esperaba no tener
que marcarle de nuevo para llamar su atención.
Se
despidieron y lanzó el teléfono a la otra punta del sofá. ¿Qué se supone que
haría ahora? El departamento se le hacía tremendamente aburrido sin Kid,
tampoco era como que pudiera salir a dar una vuelta por ahí, y aún faltaban
unas cuantas horas para que Luffy llegara a poner su mundo de cabeza.
Terminó
su desayuno y encendió el radio para poner algo de música. Con cuidado, y muy
despacio, lavó la losa que ensució, abrió las ventanas y tendió la cama. Pensó
en pasar la escoba, pero eso definitivamente no podría hacerlo sin aumentar el
dolor de su cadera. Así que optó por tomar una manta del armario, el libro que
no pudo leer el día anterior y se sirvió otra taza de té para acomodarse a leer
en el sofá mientras esperaba a que llegara su amigo.
El
tiempo se le pasó volando sumergido en el libro. Lo único que arruinaba su
tiempo de paz eran los mareos que venían de vez en vez en forma súbita y le
obligaban a detener su lectura.
Pasaban
unos treinta minutos del mediodía cuando Luffy llegó al departamento.
—¡Torao!
—gritó con energía.
Se
puso de pie con algo de dificultad y cojeó hasta la puerta —Mugiwara-ya—, dijo
al abrir —existen los timbres.
—Pero
no hubieras sabido que era yo —respondió jovial para luego soltar su característica
risa. Entró al departamento y dejó las bolsas que llevaba consigo sobre la mesa
de la cocina.
—Veo
que te detuviste donde Kuroashi-ya…
—¡Sí!
No sabía qué traer, así que envió varios platillos —agregó con una enorme
sonrisa—, puedes escoger el que más te guste.
—Tendré
que agradecerle después —dijo mientras movía una silla para tomar asiento.
—¿Cómo
te sientes? —preguntó Luffy tomando asiento frente a él—, recuerdo que Ace dijo
que lo que te iban a hacer era doloroso —le miró con curiosidad.
—Sí,
pero el dolor va disminuyendo conforme pasan los días. Así que al terminar la
semana ya no debería ser un problema —respondió mientras se apoyaba relajadamente
en la mesa.
—Genial
—respondió Luffy sin dejar de sonreír—, ¿Qué harás estos días? ¿puedes salir o
debes estar encerrado? —preguntó mientras comenzaba a sacar los bentō.
—Legalmente
hablando, debo estar encerrado. Así que no puedo salir del departamento —Luffy
sonrió de forma sugerente—. Oh no, quita esa cara. Como médico debo ser
responsable, así que no. No saldré.
Luffy
infló sus mejillas en forma de protesta —aburrido.
—Responsable.
—Como
sea, ¿el sábado podrías salir?
—Depende
¿Dónde quieres y a qué hora? Porque el sábado regreso al trabajo y tengo turno
de noche.
—Sería
temprano. Quiero hacer un almuerzo en mi casa, tengo… tengo una noticia
importante que darles y me gustaría que estuvieran todos… —Luffy tenía una
expresión de alegría un tanto diferente a la normal, era como de ensoñación.
—Por
tu cara se ve que es algo bueno… ¿Puedo preguntar qué es?
La
sonrisa en el rostro de Luffy se amplió aún más —con Boa tendremos un bebé—, soltó
sin más y Law quedó con la boca abierta —no le digas a nadie, es un secreto—, terminó
poniendo un dedo sobre sus labios.
—Vaya,
eso sí que es una buena noticia. Felicidades, me alegro mucho por ambos —dijo
con toda honestidad—, y si ese es el motivo, claro que estaré ahí.
—¡Genial!
—celebró alzando los brazos y Law sonrió enternecido al verle tan feliz. Y ya
que estaban, Law pensó que sería bueno también contarle las buenas nuevas
—Mugiwara-ya…
también tengo algo que contarte —Luffy le miró expectante—. Kid me ha propuesto
matrimonio.
—¿En
serio? —preguntó asombrado— ¿Y qué le respondiste?
—Pues,
obviamente le dije que sí —Luffy se recargó en el respaldo de la silla y le
escrutó con la mirada— ¿Qué?
—¿De
verdad lo amas? —preguntó con esa seriedad que mostraba en raras ocasiones.
—Claro
que sí. ¿Qué clase de pregunta es esa? —Luffy continuó mirándole de forma
inquisidora— ¿Qué ocurre? Pensé que te agradaba Kid.
—Me
agrada… —se apresuró a aclarar.
—¿Entonces?
—Zoro
me agrada más —soltó en un murmullo mirando hacia un costado.
Law
soltó un suspiro. Entendía que Luffy prefiriera a Zoro, después de todo era su
mejor amigo. Pero su relación había terminado hace mucho, y él era muy feliz
con Kid, no había motivo para pensar en el pasado.
—Sé
que él te agrada más. Pero nuestra relación terminó hace mucho, mucho tiempo, y
yo amo a Kid —Luffy le miró suspicaz—. Deja de mirarme así.
—Lo
siento. Es que se veían tan bien juntos, y eran tan felices, nunca logré
entender por qué terminaron —dijo dudoso—. Además, soy tu amigo, y como tal
debo ser sincero contigo, no me parece una buena idea —Law iba a refutar—, pero
está bien.
—¿Qué
cosa está bien? —preguntó con el ceño fruncido.
—Digo
que, si eres feliz con Kid, y estas seguro de que es la decisión correcta,
quiero apoyarte. Y ser tu padrino —terminó con una sonrisa. Law sabía que las
palabras de Luffy eran honestas, siempre lo eran, y él agradecía que fuera así.
Aunque en ocasiones lo descolocara un poco.
—Gracias,
Mugiwara-ya. Sería un honor.
***
Después
de almorzar decidieron poner una película para pasar el rato. Luffy hizo
palomitas de maíz en el microondas y se acomodaron en el sofá.
—¿Cómo
puedes seguir comiendo? —preguntó Law al verle con el bol en las manos.
Como
respuesta Luffy le enseñó los dientes en una sonrisa y se llevó unas cuantas
palomitas a la boca. Era una película divertida, comedia que no necesitaba
atención constante, por lo que pudieron conversar de cosas triviales mientras
avanzaba. Dos horas más tarde la película llegó a su fin y Luffy se estiró para
desperezarse.
—¿Qué
vemos ahora? —preguntó mientras tomaba el control remoto del televisor. Law
estaba a punto de responder cuando escuchó la puerta.
Kid
entró con cara de hastío, pero relajó su expresión al ver Law sonriéndole desde
el sofá. Aunque no duró mucho, volvió a fruncir el ceño cuando notó que Luffy
se encontraba en la otra esquina.
—Mugiwara
—dijo a modo de saludo, que Luffy respondió con un movimiento de cabeza, y se
acercó para besar a Law.
—¿Cómo
estuvo tu día? —preguntó Law estirándose como minutos antes había hecho Luffy.
—¿La
verdad? Fue un asco —respondió caminando en dirección a la cocina. Sacó una
cerveza, la destapó y bebió la mitad del contenido en un trago.
—¿Por
qué? ¿Qué pasó?
—Ya
teníamos casi todo listo para firmar el contrato del que te hablé. Pero nos
salió competencia de última hora al camino. Tenemos que mejorar nuestra oferta
para la próxima semana o perderemos la licitación. Uno de los prácticos se
accidentó por no seguir las instrucciones de su mecánico en jefe, así que tuve
que llevarle a la mutual de seguridad. Y, por otro lado, Killer andaba con una
actitud de mierda porque la maldita de su ex quiere cambiar el régimen de
visitas. Así que le dije que se tomara la tarde y dejé a Heat a cargo del
taller. Solo espero que mañana las cosas anden más tranquilas —suspiró y se
apoyó en la barra— ¿Cómo te has sentido?
—Bien,
Mugiwara-ya pasó por el almuerzo donde Kuroashi, te dejamos un bentō en el
refrigerador.
—Muy
bien Mugiwara, quien diría que piensas a veces —Luffy miró de mala manera a Kid
para luego dirigirse a Law.
—Deberías
plantarle en el altar.
—¿Qué
dijiste cara de mono? —le preguntó avanzando un par de pasos en su dirección.
—Tú
comenzaste cabeza de antorcha —Luffy se puso de pie y avanzó también para
hacerle frente. Lo único que se interponía entre ellos era la mesa de centro.
Law
soltó un suspiro cansado y entornó los ojos. Ese tipo de situación era común
entre ellos, y sabía que no llegarían a los golpes por algo tan insignificante,
pero no se quedaría de brazos cruzados a esperar que esa estúpida discusión
continuara avanzando —ya basta—, les ordenó poniéndose de pie.
—¡Él
comenzó! —dijeron los dos al unísono y volvieron a mirarse de mala manera.
—¿Es
que acaso son un par de niños? No me importa quien empezó, se detienen los dos,
ahora —les regañó, y sintió, nuevamente, como todo comenzaba a dar vueltas—. Ah,
maldición… —Se llevó una mano a la sien y se tambaleó.
—Law/Torao
—llamaron ambos. Luffy, al estar más cerca, le sujetó para ayudarle a tomar
asiento. Kid rodeó la mesa para llegar a su lado y verificar que estuviera
bien, lo único que faltaba para que ese día fuera realmente horrible sería que
a Law le pasara algo debido a su estupidez.
Cerró
los ojos y se echó hacia atrás, tratando de apaciguar un poco el repentino y
desagradable dolor de cabeza. Pasó un par de minutos en la misma posición y abrió
los ojos nuevamente. Pudo observar a Kid y a Luffy mirándole con preocupación,
por lo menos habían dejado de discutir —lo siento, no era mi intención hacer
que se preocuparan—, se disculpó para luego sonreír —por lo menos dejaron de
discutir.
Kid
volvió a respirar sintiéndose un poco más relajado —¿Quieres que te lleve a la
cama?
—Por
todos los cielos Kid, tenemos visitas —un leve rubor se instaló en las mejillas
de Kid y Luffy soltó una carcajada.
—Idiota.
—Creo…
creo que Kid tiene razón, deberías recostarte —dijo Luffy inflando un poco las
mejillas. Darle la razón al pelirrojo no era algo que le agradara.
Los
miró de forma alternada y resopló —está bien. Pero caminaré, no quiero que me
cargues—, Kid alzó una ceja y se inclinó para cargarle —Kid, no, bájame, que me
bajes, ¡Kid!
***
Luffy
se quedó unos minutos más conversando con Law en la habitación antes de
despedirse, indicándoles que estaría esperando por ellos el día sábado.
—¿sábado?
—preguntó Kid con curiosidad.
—Nos
invitó a almorzar. Invitará a todos en realidad, quiere dar una noticia
importante —Kid hizo una mueca— ¿No quieres ir?
—No
es eso. El sábado tendré que trabajar.
—¿Y
eso? —pregunto con sorpresa, Kid nunca trabajaba los sábados.
—Lo
de la licitación, nos reuniremos con el equipo administrativo para ver los
detalles de la presentación del lunes —se sentó en la orilla de la cama—, es un
puto parto. ¿Irás de todas formas donde Mugiwara?
—Sí,
la noticia que dará realmente es importante, quiero estar ahí.
—Ya
sabes lo que dirá ¿verdad? —dijo para terminar de subir a la cama y apoyar su
cabeza en las piernas de Law.
—Sí,
lo sé —respondió dejando suaves caricias sobre el cabello de Kid—. Va a ser padre
—Kid comenzó a reír y se detuvo al notar que Law no reía con él. Le miró con
incredulidad—. Es en serio. Boa está esperando un bebé.
—Vaya…
De haberlo sabido le hubiera felicitado.
—Le
llevaré un presente de nuestra parte. ¿Me ayudas a escoger?
—Claro,
iré por el portátil —se puso de pie de forma enérgica y fue por el aparato.
***
El
resto de la tarde pasó con tranquilidad. Shachi y Penguin le visitaron el
miércoles en la mañana y por la tarde recibió la visita de Bepo, quien se
retiró poco antes de que Kid llegara del trabajo. La cafetera estaba cumpliendo
su tercer día de desuso, y eso le hacía sentir bien consigo mismo, aunque
seguía sintiendo esa necesidad por beber café.
Pensó
que estar en casa sería lo más aburrido del mundo, y no se equivocaba. Pero las
visitas de sus amigos, muy lejos de ser tediosas, le sirvieron para distraerse
y pasar buenos momentos.
Estaba
acostado boca abajo en la cama mientras leía el nuevo volumen de su revista
favorita. Cuando su teléfono vibró sobre la mesa de centro. Con algo de pereza
se estiró para tomarlo y desbloqueó la pantalla, tenía varias notificaciones que
fue revisando en orden de llegada.
Todos
en el grupo de WhatsApp estaban confirmando su asistencia al almuerzo del
sábado, <También iré>, envió junto a un emoticón de amor y paz.
Mugiwara
¡Bien! Con Torao y Kid seriamos… ¡muchas personas!
Law
sonrió y aclaró, <Esta vez iré solo, a Kid le toca trabajar>, los
mensajes de “que mal”, “es una lástima que no pueda venir” y “Genial,
más comida para mi” no se hicieron esperar.
Roronoa Zoro
Hola, Law, ¿Cómo sigues?
Le
escribió Zoro por interno. <Hola. Mucho mejor, gracias. ¿Cómo estás tú?>
Roronoa Zoro
Bien también, acabo de llegar a la ciudad. Estoy acomodando mis
cosas para ir a comprar algo de cenar. ¿Qué has hecho para entretenerte estos
días?
<Leer,
repasar algunos apuntes de mis últimos estudios. He recibido visitas y estoy
intentando no matar a Kid por la falta de cafeína en mi sistema>, respondió junto
con un emoticón de sonrisa.
Roronoa Zoro
Oh cielos, lo compadezco. Recuerdo cuando te enfermaste del
estómago y tuviste que dejar de tomarlo por un par de semanas. Eras un ogro.
<Jajaja,
sí, creo que esa ocasión sirvió de antesala para esta. Apuesto que comprarás
sushi para tu cena>, Zoro le respondió con un sticker de “cómo lo supo” y continuaron
su conversación de forma amena.
Roronoa Zoro
Con respecto a lo que te pregunté el otro día. ¿Crees que pueda
pasar a saludar mañana?
<Claro,
aún me quedan dos días más para estar encerrado, así que puedes venir a la hora
que gustes.>
—¿Mugiwara
otra vez? —Preguntó Kid mientras secaba un poco su cabello con la toalla al
salir del baño. Law le envió un mensaje de despedida a Zoro, diciendo que le
estaría esperando al día siguiente y dejó su teléfono nuevamente en la mesa de
noche.
—Mmm,
en el grupo están hablando del almuerzo del sábado. Parece que el único que no
podrá asistir serás tú. Irán hasta los niños de Nico, Kuroashi y Usopp.
—Me
alegra tener que trabajar entonces —respondió Kid entre risas.
—Que
cruel, esos niños son agradables —hizo una pausa—. A todo esto, Zoro vendrá de
visita mañana —soltó restándole importancia. El ceño de Kid se frunció de forma
automática—. ¿Celoso? —preguntó con una sonrisa.
—No
tengo motivos, ¿Verdad?
—No,
no los tienes, así que quita esa expresión —Kid dejó lo que estaba haciendo y
se acercó a la cama. Apoyó su rodilla entre las piernas de Law y puso las manos
a un costado de su cabeza. Le observó con detenimiento y luego le besó de forma
apasionada. Law respondió a su beso rodeándole con los brazos.
—Sigue
sin gustarme la idea de que seas amigo de tu ex.
—Yo
no tengo la culpa de que tú odies a las tuyas —respondió para besarle
nuevamente.
—Quiero
cogerte… —susurró contra sus labios.
—Hazlo.
Pero sé cuidadoso. La incisión no ha sanado por completo y aún me duele un poco
—Kid acarició su mejilla y le besó con suavidad—. Sí, exactamente así.
Continuaron
besándose de forma acaramelada, y Kid fue tan cuidadoso como pudo. Al terminar
Law se apoyó en su pecho, estaba agotado, y casi de inmediato se quedó
dormido.
Kid
acarició el cabello de Law con cariño, no desconfiaba de él, nunca le había
dado motivos tampoco, y hasta cierto punto, Zoro le agradaba. Aún así la idea
de que estuvieran a solas no terminaba de gustarle.
Se
regañó mentalmente por pensar tantas estupideces sin sentido y soltó un
suspiro. Ya era hora de dormir.
Continuará…
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